Unificar

Unificar

La práctica de Mindfulness nos ayuda a unificar el cuerpo, la mente y nuestra vida afectiva. La Presencia y la Apertura de corazón a lo nuevo nos permiten contactar con lo más íntimo que hay dentro de nosotros, aportándonos una actitud de Aceptación Incondicional hacia nosotros mismos y poniendo las bases de una Congruencia global de todo nuestro ser.

 

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Insatisfacción

El origen del sufrimiento.

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La insatisfacción se produce porque la mente da vueltas de tal forma que parece que su movimiento no tiene principio ni fin. Los procesos de pensamiento siguen y siguen: pensamientos del pasado, pensamientos del futuro, pensamientos del momento presente. Los pensamientos son provocados por la insatisfacción y también son idénticos a ella, la sensación constantemente repetida de que falta algo, de que hay algo incompleto en nuestra vida. Siempre estamos tratando de llenar el hueco, de enderezar las cosas. La acción continua de la lucha y la preocupación es muy irritante y dolorosa. Comprender y afrontar el sufrimiento es el primer paso. La primera verdad noble que enseñó el Buda.

Chögyam Trungpa, “The Four Noble Truths” en Cutting Through Spiritual Materialism, página 152 (existe una traducción al español de Luis O. Gómez Rodríguez, Más allá del materialismo espiritual, Ed. Troquel).

Texto original en inglés.

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Apreciar nuestra vida

Apreciar nuestra vida.

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Ciertamente, no soy nada partidario, o más bien contrario, a dar consejos. Considero que el trabajo terapéutico consiste en acompañar, en estar Presente para el otro y en ayudarlo en su proceso personal de descubrimiento y sanación.

Sin embargo, esto no quiere decir que uno no pueda intervenir auto-manifestándose desde la congruencia personal y sin invadir al otro. De algún modo es como estar al lado de nuestro interlocutor con todo Nuestro Ser y con todo Su Ser. Un encuentro entre personas, desde el respeto y la aceptación mutua.

La imagen que publico hoy puede parecer un consejo, un convencionalismo new age e incluso un cliché materialista sobre cómo vivir la vida. Respeto cualquier voz que pueda sentirse ofendida o enrabiada ante la simple insinuación de que alguien le indique cómo vivir su propia existencia. Sin embargo, podemos, en mi humilde opinión, considerar esta misiva como una reflexión en voz alta sobre el valor de nuestra vida y del simple hecho de estar vivos.

En este sentido, a pesar de que vivir relajados y atentos es muy beneficioso para nuestra calidad de vida, también es muy cierto que hay momentos en los que nos cuesta poder apreciar su verdadero valor. Simplemente no estamos bien. Y es legítimo que sea así. Reconocer y aceptar (que no resignarse) el sitio donde nos encontramos es un primer paso hacia la salida de esa situación. Hay circunstancias en las que, por mucho que queramos relajarnos, la vida se hace cuesta arriba, y no basta con la voluntad para poder sobreponerse. Hay muchas situaciones, e incluso vidas enteras, muy duras y resulta difícil tomarnos un respiro para poder apreciarla, disfrutarla. En estos contextos muchas veces la tensión y el estrés nos abruman, y no podemos salir de esa espiral descendente en la que estamos inmersos. También puede ser que algunos golpes nos dejen K.O. y se nos hace complejo despegarnos del entramado de sufrimiento que nos inunda. Por eso me ha parecido adecuado adjuntar esta imagen como una reflexión sobre la importancia de asumir la responsabilidad de nuestras vidas y poder así dar un paso certero hacia un cambio de actitud ante la misma.

Pero, ¿cómo salir de ese círculo vicioso? ¿cómo podemos dejar de culpabilizarnos y de quejarnos si, con el corazón en la mano, no estamos bien y no podemos sonreír, respirar y simplemente apreciar la vida? Probablemente necesitemos un poco de espacio, de contención, de seguridad y de apoyo para poder tener una perspectiva diferente. Un espacio que nos permita despegarnos de esa emoción de malestar que nos aqueja.

Compartir nuestro sufrimiento, buscar ayuda terapéutica o relajarnos pueden ser un primer paso para cambiar nuestra óptica. El soporte que puede significar la aceptación incondicional, la empatía que proporciona el espacio terapéutico y la calidez de quienes nos acompañan en nuestro proceso, pueden llegar a ser el núcleo mismo desde el que se despliegue nuestra curación y nuestro bienestar. En realidad, lo que parece que necesitamos es conseguir ese “espacio”, ese espacio con mayúsculas que nos permita experimentar que somos más que lo que nos ocurre. Un lapso entre nuestro ser interior y las emociones que nos abruman y nos arrollan. Un espacio de aceptación incondicional en el que no nos encontremos en lucha con nuestras emociones, sino un sitio en el que podamos acogerlas y escucharlas, sin culpabilizarnos y sin juzgarnos. Un lugar en el que poder estar con nosotros mismos y acogernos… del mismo modo que una madre amorosa acoge a su bebé de un modo pleno y sin condiciones. Así, como nos sugiere Carl Rogers en su modelo terapéutico, podemos ir asimilando e interiorizando esta aceptación incondicional externa y hacerla nuestra, internalizándola.

¿Pero qué podemos hacer nosotros mismos por cultivar esa escucha profunda y aceptación incondicional desde nuestro interior? ¿Cómo podemos, además de nutrirnos de lo que nos llega desde fuera, generar un espacio acogedor desde nosotros y hacia nosotros mismos? La respuesta que me surge es: “Conociéndonos por dentro, descubriendo nuestro valor intrínseco y el carácter sagrado y único que representa nuestra vida (y, por ende, todas las vidas que nos rodean). Conectando y regando ese espacio primigenio, íntimo, fértil, inocente y creativo que reside dentro nuestro y que está exento de valoraciones, introyectos, prejuicios y condicionamientos sociales.” Un terreno propicio en el que pueda germinar y crecer la semilla de nuestra “tendencia actualizante” (una fuerza creativa de la vida que, de acuerdo con Carl Rogers, nos conduce a la expresión máxima de nuestro potencial humano). En otras palabras, y permítaseme la comparación, la expresión subjetiva y única de nuestra naturaleza búdica, de nuestra vida como una manifestación y un florecer de un espacio creativo y luminoso que lo abarca todo.

Esta especie de sintonía con nosotros mismos, esta congruencia que surge de nuestro interior y que nos permite desplegarnos en todo nuestro esplendor, sólo puede ser cultivada si primero miramos hacia adentro y descubrimos el carácter sagrado de ser “simplemente” lo que somos. Un camino en el que podemos descubrir que somos “más” que nuestras emociones, que somos más que nuestro cuerpo, que somos más que nuestros condicionamientos, que somos todo eso y eso a la vez. Una paradoja que nos permite contemplarnos como siendo lo que somos y descubrir que además de eso, somos conciencia, una conciencia que nos ilumina e ilumina todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Descubriendo que, además de lo formal y lo visible, tenemos una capacidad innata de estar “presentes”, pase lo que pase y dónde sea que estemos. Una habilidad de “reconocer” lo que nos pasa mientras nos pasa, una capacidad de Atención Plena que nos libera de los condicionamientos y nos deposita sutilmente en el único lugar posible: el Presente. Un momento fugaz, fresco, inaprensible. Un sitio en el que podemos Ser. Un espacio abierto y sostenedor que, desde la amabilidad y la aceptación propia, nos proporciona la ternura y la valentía necesarias para poder ser quienes somos y, en última instancia, reconocernos como algo valioso y sagrado en el entramado del universo y del tiempo.

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El corazón de la tristeza

Precioso texto sobre el corazón, la tristeza y lo inevitable.
Original de Kongtrul Rinpoché y traducido por Berna Wang.

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DJKR

Kongtrul Rinpoché sugirió que rezásemos al maestro, a los budas y a los bodisatvas y les pidiéramos que concedieran sus bendiciones “para que pueda dar a luz al corazón de la tristeza”.

Pero ¿qué es «el corazón de la tristeza»? Imaginaos que una noche tenéis un sueño. Aunque es un buen sueño, en lo más profundo de vuestro ser sabéis que al final tendréis que despertar y que se terminará. En la vida también, tarde o temprano, sea cual sea el estado de nuestras relaciones o de nuestra salud, de nuestro trabajo y de todos los aspectos de nuestra vida, todo, absolutamente todo cambiará.

Y la campanita que suena en ese rincón de vuestra mente para recordaros esta inevitabilidad es lo que se llama el «corazón de la tristeza». Os dais cuenta de que la vida es una carrera contra el tiempo, y nunca deberíais aplazar la práctica del Dharma hasta…

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Los Peligros del «McMindfulness»

Los Peligros del «McMindfulness»

Un interesante artículo publicado originalmente en el Huffington Post acerca de la actitud crítica que debemos mantener sobre las aplicaciones del Mindfulness. Una reflexión sobre la ética en la que debe sustentarse la práctica de la Atención Plena, sobre la importancia de no caer en tópicos utilitarista, y relacionado con el aspecto «interpersonal» inherente a su aplicación en la vida cotidiana. Un escrito que nos habla de la importancia de la crítica social y la conciencia global, necesarias para que esta práctica sea auténtica y liberadora.

Os dejo con la magnífica traducción extraída del blog «meditaciónmadrid».

 

Avatar de meditacionmadridmeditacion madrid

Hoy quiero compartir con vosotros algo diferente. Es un artículo que leí hace poco en el Huffington Post acerca de la meditación mindfulness y sus raíces en el budismo.

Photo Credit: Wikipedia

Antes de dejaros con el artículo tengo que hacer un par de aclaraciones: En primer lugar, el artículo trata principalmente de la moda del mindfulness que está actualmente en su cénit en Estados Unidos. Allí, la meditación mindfulness se ha hecho un hueco en prácticamente todos los aspectos de la vida social, como mencionan los autores al principio del artículo. En el mundo laboral español estamos todavía inmersos en la anterior moda americana, el coaching. Hoy por hoy, todo el mundo hace coaching de todos tipos y colores. Si las cosas siguen su curso normal, es probable que la moda del mindfulness se instale dentro de poco en nuestro mundillo, y creo que es importante difundir mensajes…

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Sesiones de Meditación

Sesiones regulares de Meditación (Mindfulness y congruencia).

Os presento la actividad regular de meditación que estoy realizando en colaboración con el Instituto de Familia y Adopción.

Adjunto el links donde podéis encontrar la información más detallada del evento.

Respiramos….

http://www.familiayadopcion.com/actividades-para-familias/practica-regular-de-meditacion/

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Budismo, ¿religión, filosofía o ciencia?

 Budismo, ¿religión, filosofía o ciencia ?

¿Es el Budismo una religión?

En mi opinión, el Budismo surge de una búsqueda precisa por abordar ese sentimiento de insatisfacción que impregna la existencia humana desde el momento en que el ser humano tiene conciencia de que existe. En este sentido, su objetivo es tanto erradicar ese sufrimiento de carencia, como de lograr desplegar todas las cualidades humanas que nos permiten vivir de forma plena y feliz. Es decir, no sólo pretende focalizarse en el estudio del sufrimiento sino que promueve el desarrollo de todo el potencial inherente al ser humano.

En este aspecto, el budismo es un camino de exploración de las raíces de nuestro malestar y de nuestra felicidad para poder afrontarlas de un modo preciso y operativo. Como tantas otras tradiciones llamadas espirituales, comparte con ellas este objetivo de promover el desarrollo del ser humano. Sin embargo, el hecho de que sea un camino de tipo completamente experiencial y en el que no existen ni dogmas ni creencias que deban ser asumidas sin una previa comprobación personal, la desmarca del resto de tradiciones en las que el sujeto debe ajustarse a un marco de referencia externo; en el budismo el campo de exploración está siempre en manos del individuo y corresponde a él asimilar aquello que considere verdadero y valioso. Esto no quiere decir que no integre rituales y diversas prácticas que aparentemente puedan confundirse con una creencia religiosa; lo que ocurre es que estas herramientas son sólo soportes para que el individuo pueda desarrollar diferentes conocimientos que, en última instancia, le corresponde a él validarlos.

¿Es el Budismo una filosofía?

Aquí nos encontramos también con que el Budismo tiene muchos puntos en común con lo que comúnmente entendemos por filosofía. De hecho, el budismo proporciona un corpus teórico robusto con el que se analiza de un modo minucioso la existencia, la realidad, la finalidad del ser humano, etc. En un sentido amplio, más que una filosofía, el budismo responde a lo que entendemos como una cosmología, es decir, a un marco de explicación de cómo se estructura la realidad tanto interna como externa. Sin embargo, a pesar de todo este soporte teórico que proporciona, una característica que lo distingue respecto a la filosofía es que todo este conocimiento no está basado en especulaciones del pensamiento sino en una comprensión experiencial sobre la validez de este conocimiento. Más allá de intentar objetivar la realidad desde el análisis de ideas sobre la realidad, algo que también se realiza a través de reflexión lógica en el budismo, de lo que se trata es de aprehender este conocimiento desde la experiencia subjetiva; y es de ahí desde donde se construye este marco de referencia teórico. Es decir, más que intentar elaborar un mapa especulativo sobre la comprensión de la realidad, de lo que trata es de recorrer el camino y, desde allí, trazar el mapa. En otras palabras, y reproduciendo los avances neurocientíficos sobre procesamiento de la información, estamos ante un sistema de construcción del conocimiento más del tipo bottom-up que ante una imposición teórica sobre la realidad de estilo top-down (más cercana a la filosofía occidental). Paradójicamente, este carácter subjetivo y comprobable que podría considerarse arbitrario e individual, es lo que da solidez al conocimiento en la medida en que las conclusiones subjetivas tienen un común denominador que resulta generalizable. En este aspecto, es imprescindible mencionar que la herramienta fundamental para trabajar en la búsqueda de este conocimiento es la meditación, pilar básico en el camino hacia una comprensión sobre nuestra propia naturaleza y la del mundo externo.

¿Es el Budismo una ciencia?

Como ya venimos sugiriendo en las anteriores respuestas, el Budismo es fundamentalmente  una vía de conocimiento. En este aspecto encontramos que el budismo se acerca más a lo que es una ciencia de la mente que a una filosofía o una religión. En última instancia, es una ciencia que investiga el propio ser, la mente y la naturaleza de la realidad. Sucede que, “strictu sensu” a lo que consideramos la ciencia occidental, hay muchas de sus conclusiones que todavía no pueden ser comprobadas de manera científica. Sin embargo, lo rápidos avances de la ciencia en cuanto a los sistemas de investigación y comprobación de la naturaleza de la realidad ya nos permiten observar que muchas de las conclusiones que ya habían sido enunciadas por el budismo hace miles de años, hoy son un hecho comprobable científicamente. El hecho de que se haya comprobado que materia y energía son lo mismo y que lo que las diferencia es sólo su estado, o el conocimiento de que una partícula subatómica puede aparecer y desaparecer miles de veces en un instante, son apenas unas muestras de como el conocimiento científico va corroborando hallazgos establecidos hace ya mucho tiempo. Pero ¿qué nos aporta el budismo en tanto que ciencia? ¿Cuál es el objetivo de esta investigación sobre el ser y la realidad? Su finalidad no es meramente una curiosidad abstracta e intelectual, sino que fundamentalmente pretende establecer una vía de realización basada en el conocimiento de uno mismo y del mundo. Más allá de intentar comprender los porqués de la vida, su meta consiste establecer un tipo de conocimiento que nos permita conocer las fuentes más profundas del sufrimiento y erradicarlas así como identificar las bases de la felicidad y potenciarlas.

Esteban Andrés Galliera Elizalde

 

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Diré que lo quiero todo

Diré que lo quiero todo – Thich Nhat Hanh

Diré que lo quiero todo.
Si me preguntas cuanto quiero,
te diré que lo quiero todo.
Tu y yo, y todos fluimos esta mañana
hacia el maravilloso torrente de la unidad.
Tan pequeños trozos de imaginación como somos,
Hemos recorrido un largo camino para hallarnos,
Y para nosotros en la oscuridad,
está la ilusión de la emancipación.

Esta mañana mi hermano ha regresado de su larga aventura.
Se arrodilla ante el altar y sus ojos están llenos de lágrimas.
Su alma busca una orilla donde anclar,
Mi propia imagen de hace tiempo.
Deja que se arrodille y llore,
Deja que desahogue su corazón.
Deja que tenga este refugio durante mil años.
Suficiente para secar todas sus lágrimas.

Porque una de estas noches iré.
He de ir a quemar su pequeña choza en la colina.
Su último refugio.
Mi fuego destruirá,
lo destruirá todo.
Le quitará la última balsa de salvación que tiene,
después del naufragio.

En la suprema angustia de su alma,
se romperá la coraza.
La luz de la choza ardiente atestiguará,
gloriosamente, su liberación.
Lo esperaré junto a la choza ardiente,
las lágrimas correrán por sus mejillas.
Estaré allí para contemplar su nueva existencia,
y tomaré sus manos en las mías,
y le preguntaré cuanto quiere.
El sonreirá y dirá que lo quiere todo.
Al igual que lo hice yo.

Thich Nhat Hanh

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Al norte.

Al norte.

Subo por la calle del norte
Un pensamiento sacude mi mente y estremece mi corazón y mi cuerpo
¿de dónde has surgido monstruo de mil cabezas?
¿de dónde has aparecido de forma repentina y abrumadora?

Te miro de reojo,
No quiero verte, tu presencia me perturba,
Tu verdad me atrae, tu mentira me reduce
¿algo me obliga a amarte?

Monstruo de mil cabezas
Acompáñame en el camino
Dame tu mano, tócame el corazón.
No te vayas de mi lado.

Te ofrezco mi amistad
Impregna mi cuerpo, lava mis manos
Esculpe mi corazón perdido
Camina hacia mí y conmigo.

Acércate!
Líbrame del horror de alejarte,
Sálvame del dolor de acogerte,
Penetra sigiloso en un minúsculo hueco de mi mente…
Libérate!
Y fúndete en el espacio abierto de mi corazón.

Esteban Galliera.

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Sobre la belleza

Reflexionando sobre esta hermosa cita anterior que me ha llegado a través de una querida amiga, me he estado preguntando…. ¿qué es lo que nos hace bellos?… ¿qué es lo que nos hace percibir belleza en el otro?, y más aún: ¿Por qué estas palabras de Elisabeth Kubler-Ross han calado en mí, porqué me han dejado con una sensación de calidez, de hogar, de serenidad?

No puedo dejar de cuestionarme que esta sensación me aproxima a un significado profundo acerca de la belleza, a una belleza que tiene que ver con el corazón, a una cualidad que trasciende lo meramente estético.

¿Qué es lo que hace que algo o alguien nos resulte bello? ¿Qué es lo que nos produce regocijo al ver o estar con alguien? Buscando en mi interior, he dejado que esta pregunta cale en mí, me he sentado frente al ordenador y, permitiéndome tomar contacto con las sensaciones que emergían de mi interior, he escuchado lo que surgía de manera espontánea. Mi cuerpo estaba presente, relajado; mi corazón sereno… y mi mente en calma. Una sensación de “Presencia”, de contacto conmigo mismo y de proximidad hacia los demás, era lo más característico. Por un momento pude percibir que la belleza de la que habla la autora estaba relacionada con la apertura de corazón, con la aceptación de uno mismo y con la dignidad de seguir siendo quien se es más allá de fracasos, logros o cualquier circunstancia externa.

Coincidiendo con lo que dice Kubler-Ross, ahora siento que las personas a las que encontramos bellas son aquellas que han resurgido de sus profundidades a través de la aceptación incondicional y la valentía de ser ellos sí mismos. Una aceptación impregnada de humildad, fortaleza, autenticidad y desnudez que irradia compasión y amor más allá de esperanzas y temores. Eso, parece ser, es lo que nos hace percibir la belleza.

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